EEUU-IRAN: UNA ESTRATEGIA CONTRADICTORIA

EEUU-IRAN: UNA ESTRATEGIA CONTRADICTORIA

Podríamos afirmar con seguridad que Medio Oriente pareciera ser el escenario predilecto para la medición de fuerzas en el ámbito de las relaciones internacionales y así lo ha sido al menos durante las últimas tres décadas.

Una nueva muestra de esto la vimos a principios de enero cuando las tensiones entre Irán y EEUU escalaron peligrosamente luego del repentino ataque norteamericano con aviones no tripulados al convoy que se desplazaba en el aeropuerto de Bagdad, Irak, y que acabó con la vida de Qasem Soleimani, el funcionario militar más importante y el llamado segundo hombre más influyente de Irán, quien además fungía como líder de las fuerzas especiales Al-Quds desde 1998.

Legalidad dudosa del asesinato

Habría primero que considerar la legitimidad o incluso la legalidad del asesinato, la primera justificada por Estados Unidos como prevención ante una “inminente amenaza”; y la segunda, por demás dudosa pues no solo ocurre en territorio iraquí sin la autorización de su gobierno, sino que se trata de un funcionario oficial de un Estado lo que hace a su asesinato un acto de guerra, cuya autorización es facultad exclusiva del Congreso estadounidense y, aunque el Presidente tenga la potestad de actuar de esta manera ante casos especiales, la Ley requiere su justificación frente al Congreso durante las 48 horas siguientes. Lo cual hizo en una carta con Información Clasificada.

La vocera de la Cámara Baja, la Demócrata Nancy Pelosi, indicó que ese documento “genera serias y urgentes interrogantes en cuanto al tiempo, forma y justificación de la decisión de la Administración de iniciar hostilidades contra Irán”.

Irán, por su parte, respondió atacando con misiles a dos bases militares iraquíes en donde habría fuerte presencia militar estadounidense. Y si bien no hubo bajas fatales, si ocurrieron fuertes daños materiales y una importante cantidad de heridos, que en principio el propio Trump habría negado por completo, pero que hoy sabemos que asciende a 64 según información del Pentágono.

A partir de ese momento las tensiones parecieran haberse disminuido, al menos en el plano bélico. Sin embargo, la lucha diplomática y económica toma un nuevo rumbo:

Estados Unidos ha decidido continuar la política de sanciones económicas que había estado imponiendo desde 2018 cuando unilateralmente decide renunciar al Plan de Acción Integral Conjunto que intentaba frenar el programa nuclear iraní.Las sanciones parecen surtir efectos ya que la economía del país está severamente golpeada y el descontento social interno es latente, lo cual se ha demostrado en protestas y enfrentamientos con la mermada oposición iraní.

Por su parte, la República Islámica ha decidido retomar su programa nuclear e ignorar las acciones estadounidenses por considerarlas “infantiles” como señalo el representante de la Agencia de Energía Atómica de Irán.

“El peor acuerdo de la historia”

Trump durante su campaña presidencial de 2016 y a lo largo de su mandato ha presumido reiteradamente sobre sus presuntas grandes habilidades de negociador. Sin embargo, en cada oportunidad ha demostrado un estilo por demás peculiar para iniciar negociaciones. Mencionamos esto porque pareciera ser la intención de sus acciones: renegociar los acuerdos y replantear la política exterior estadounidense; además de claramente tratar de romper con todo lo realizado por su predecesor, Barack Obama.

En su momento, Trump llamó al tratado con Irán el “el peor acuerdo de la historia”, pero es necesario señalar un aspecto importante de ese contrato, indicado en su propio título y es precisamente la palabra “Conjunto”.

Esto no se trataba de un acuerdo bilateral entre EEUU e Irán, sino que involucraba también a Reino Unido, Francia, Rusia, China, Alemania y la Unión Europea. Ocho signatarios de los cuales, cuatro son importantes aliados para los norteamericanos, miembros de la OTAN, economías desarrolladas con gran relevancia en las relaciones internacionales y con intereses especiales en medio oriente a las cuales, como en otros asuntos, se les ha dado la espalda desde un Washington que, bajo el mando de Trump, pareciera solo por momentos querer retornar a la figura del solitario policía del mundo.

La posible expulsión de las tropas norteamericanas en Irak

El enfoque de Trump para medio oriente pareciera ser no solo contradictorio sino carente de contenido estratégico. Sus acciones con respecto a los Kurdos en Turquía, Siria, Irak, Yemen, Líbano e Irán ponen en peligro la presencia militar estadounidense en la región, que si bien es ampliamente rechazada por las poblaciones locales y que, durante la administración Obama había iniciado su retirada, es imprescindible aceptar el hecho de que estas sirven para varios propósitos y aunque impliquen en gran medida el control extranjero y la parcial perdida de soberanía para estos Estados, una abrupta retirada de estas significaría una victoria tacita para Irán que expandiría su área de influencia de forma casi inmediata, lo cual el resto de occidente no aprobaría y sus aliados más importantes en la región, como lo son Arabia Saudita e Israel lo verían prácticamente como un abandono; mientras que, por el otro lado, abriría la puerta a vacíos de poder que resultarían en el inevitable resurgimiento de grupos beligerantes radicalizados como el Estado Islámico.

El Parlamento iraquí (de mayoría chiita) ya ha aprobado resoluciones en las que exigen la expulsión de las tropas norteamericanas de su país y aun cuando no sean vinculantes y que el gobierno estadounidense no saldrá fácilmente, esas decisiones expresan un sentir muy real en la clase política iraquí y es que: la presencia militar extranjera estaría resultando más incómoda que beneficiosa para sus intereses.

A la vez que Estados Unidos anuncia su intención de retirar tropas de medio oriente sus acciones políticas las hacen cada vez más necesarias en el terreno únicamente a fin de evitar un daño aún mayor a la ya muy frágil estabilidad de la región.

Si la intención de Trump es traer a todas las partes de vuelta a la mesa y negociar en mejores términos parece estar tomando una aparentemente improvisada y definitivamente equivocada ruta, provocando que, por el contrario, cada actor se aleje o se reagrupe mirando hacia otras Potencias buscando el liderazgo y la credibilidad que Estados Unidos evidentemente ha perdido durante los últimos años.

Visiones alternas sobre el ataque a Soleimani

Otra visión que podría explicar el ataque estadounidense a Soleimani, es que la administración Trump pretendía desviar la atención pública interna de su proceso de Juicio Político hacia un enemigo externo, que funcionase como unificador tanto de la población en general, como de su propio partido en un momento donde para haberlo destituido se hubiesen necesitado muchos votos republicanos en el Senado.

Cualquiera que sea el caso, la relación entre Irán y Estados Unidos no pareciera mejorar en los próximos meses.

Muy probablemente los líderes iraníes estén al igual que el resto del mundo, hasta cierto punto, a la expectativa de lo que termine por ocurrir en el proceso electoral estadounidense.

Un nuevo presidente obligaría a replantear el enfoque y abordar el conflicto desde una perspectiva más conciliadora que retome el sendero político marcado por Obama y que intente reunificar esfuerzos con los tradicionales aliados estadounidenses en occidente y en la región.

En cambio, la reelección implicaría la intensificación de la política actual. Es normal que las decisiones más controversiales se tomen durante el segundo mandato presidencial estadounidense, por lo que la continuidad de Trump en el cargo depararía mayor agresividad en el intento de presionar lo suficientemente a Irán hasta obligarlo a negociar un nuevo acuerdo o que eventualmente resulte en un enfrentamiento bélico directo que necesariamente involucraría a más Estados y que reiniciaría un ciclo de guerras interminables como el que se tomó con las invasiones a Afganistán (2001) e Irak (2003) en el cual Medio Oriente podría estar atrapado por dos décadas más.


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Luis Eduardo Barrios A.

Abogado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y candidato a Magíster en Relaciones Económicas Internacionales por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialista en relaciones internacionales y geopolítica.

Un comentario en «EEUU-IRAN: UNA ESTRATEGIA CONTRADICTORIA»

  1. Muy bien explicado, las estrategias implementadas por los Estados Unidos convence que se pueden manifestar diferentes situaciones políticas que pueden afectar a los ciudadanos americanos.

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