EFECTOS DE MEDIDAS ECONÓMICAS ANUNCIADAS: ¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

EFECTOS DE MEDIDAS ECONÓMICAS ANUNCIADAS: ¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

De todas las medidas económicas anunciadas el día miércoles 25 de julio del año en curso, las de orden nominal tal como crear un nuevo cono monetario y reducir las cifras actuales en cien mil unidades, al no estar acompañadas de políticas complementarias fiscales y monetarias, con incidencia en el plano estructural, no tendrán ningún efecto sobre la dinámica inflacionaria, mucho menos sobre la tendencia seguida por el tipo de cambio del mercado paralelo, cuya evolución afecta la formación de precios dentro de la economía.

Aun cuando en el orden monetario se ha fijado la paridad bolívar soberano – petro, prevalecen razones para creer que las políticas anunciadas no surtirán mayores efectos en el control de la inflación ni en la cotización del tipo de cambio paralelo, al menos en el corto y mediano plazo. Al día de hoy existe un alto déficit fiscal consolidado que da impulso a la expansión monetaria, utilizada como medio de financiamiento de la brecha fiscal, provocando al mismo tiempo las fluctuaciones en la tasa del mercado paralelo, tal como se ha demostrado en trabajos anteriores.

De no corregirse el desequilibrio fiscal, que activa el financiamiento monetario del déficit, y mientras no sea revisada la orientación de la política monetaria, que incentiva la especulación cambiaria y financiera, así como el crédito improductivo, al tiempo que no se tomen medidas para minimizar el desequilibrio de la brecha externa, mediante la generación de divisas para hacer frente a las importaciones y el servicio de la deuda externa, las medidas adoptadas corren el riesgo de quedar sin efecto y generar frustración en el público que espera soluciones a la actual hiperinflación.

Del paquete de medidas anunciadas, solo dos de ellas ofrecen efectos potenciales y significativos sobre la dinámica inflacionaria, al coadyuvar en su control y disminución, así como mitigar los efectos del tipo de cambio del mercado paralelo sobre los precios, una vez sean instrumentadas. A saber:

  • la caja de conversión aplicada a través de la paridad bolívar soberano y el petro (1 Bs./S = 1 ϼ), y
  • la monetización de parte de las reservas petroleras, a los fines de generar activos financieros con los cuales movilizar operaciones de manejo de activos para generar liquidez en medios de pago externos.

Sin embargo, deben cumplirse una serie de condiciones precedentes para tener efectos inmediatos en la instrumentación de tales políticas. Por ejemplo, para activar la caja de conversión es necesario controlar el déficit fiscal, para lo cual se requiere incrementar el ingreso fiscal ordinario mediante mejoras en la recaudación tributaria, o combinar dicha medida con ingresos extraordinarios, mediante el incremento moderado del endeudamiento interno, con lo cual se debería reducir progresivamente el financiamiento monetario otorgado por el BCV a PDVSA, y con ello minimizar operaciones de manejo de activos financieros desde la banca comercial, que nutren las transacciones en el mercado paralelo.

Por otra parte, se hace necesario armar una red de comercialización con aquellas economías proveedoras de insumos, distintas a las tradicionales, que recibirán petros, lo que requiere simultáneamente una arquitectura financiera que genere confianza en el cripto-activo[1] y que dé soporte a tal paridad mediante la determinación de tasas de cambio con respecto a otras divisas, producto del intercambio de flujos comerciales y financieros.

Adicionalmente, para lograr estabilidad cambiara y reactivación económica, es requerido el fortalecimiento de las Reservas Internacionales (RI), administradas por el BCV, para generar una oferta de divisas suficiente, incluido el petro como medio de pago, que permita hacer frente a las importaciones requeridas y a las obligaciones financieras adquiridas.

En este sentido, la asignación de un bloque de la Faja Petrolífera del Orinoco se orienta a alcanzar ese objetivo. Pero, la monetización de porciones de recursos estratégicos, mediante la emisión de instrumentos financieros por parte del BCV, requiere del desarrollo del mercado de capitales a nivel nacional a fin de hacer factible la creación de vehículos y estructuración de operaciones financieras con las cuales desarrollar un mercado cambiario independiente del ingreso petrolero, además de captar Inversión Extranjera Directa (IED) mediante asociaciones para la explotación de los recursos involucrados en dichas operaciones.

Con el actual marco legal se dificulta la viabilidad de la monetización de reservas petroleras; pero más allá de las limitaciones legales que el Ejecutivo pudiese resolver por la ANC, el “patrón petro”, que define la caja de conversión a ser instrumentada, representa una camisa de fuerza al gobierno, que ha mantenido una política fiscal expansiva con un amplio déficit fiscal durante casi 20 años. El gobierno ha demostrado aversión a la disciplina fiscal y por tanto difícilmente se manejará un gasto equilibrado, mucho menos se generará el superávit requerido para dar sostenibilidad a la paridad y controlar la inflación.

Adicionalmente, el gobierno venezolano ha dado muestras suficientes de no tener la intención de combatir el tipo de cambio del mercado paralelo y con ello abatir la inflación, por lo que difícilmente se desmonetizará el déficit, porque de acuerdo con sus altos asesores, “la emisión monetaria responde a resultados de inflación” –por tanto la valida–.

En ese sentido, aun existiendo la oportunidad en este momento y pudiendo aprovechar la potencia de las medidas, dada la reputación del Gobierno, no se eliminará la dependencia que mantienen sectores privado y público sobre las importaciones –dado que obtienen de ello un negocio rentable–, no se reestructurará la deuda externa ni menos PDVSA, medidas éstas necesarias para fortalecer al nuevo sistema cambiario mediante su contribución al fortalecimiento de las RI.

Al mismo tiempo, la IED que ingresa a Venezuela es reducida y proviene principalmente de China, Rusia y otros socios estratégicos, quienes en su mayoría han manifestado su negativa de realizar transacciones con petros. En el pasado reciente, el Gobierno venezolano se encargó de ahuyentar la IED, por lo que difícilmente se abran canales para captar inversiones con los cuales dar viabilidad a la monetización de recursos estratégicos y hacerlos formar parte de las RI y con ello incrementar las fuentes de entradas de divisas.

Adicionalmente, en Venezuela no se cuenta con mercados de capitales ni de derivados desarrollados, porque no existe una capitalización suficiente de las empresas privadas por esta vía; en su mayoría, la inversión financiera que se realiza se hace a través de los bonos de deuda pública emitidos por el Gobierno. Por otra parte, las casas de bolsa fueron cerradas en 2010 por los ilícitos cambiarios incurridos mediante el dólar permuta en el período 2005-2009.

Entre tanto, en Venezuela se ha hecho la “gran apuesta” con el petro, pero no están definidas reglas de circulación y de emisión, su inclusión en cuentas nacionales, monetarias y fiscales, además de no estar clara su tipificación para su instrumentalización como medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor o como inversión financiera.

Es por ello que, en los actuales momentos, luce más factible avanzar en una Reforma Monetaria que incluya al petro como nueva Unidad de Referencia de Valor (URV) para transacciones externas, más una paridad temporal con el bolívar soberano mientras se estabiliza la inflación y se reactiva la economía mediante la recuperación del nivel de importaciones necesarias para el desarrollo productivo.

Debido al bajo grado de definición del petro, más de no ser aplicada la caja de conversión de manera correcta, y dado que la monetización de reservas petroleras no se logra de un día para otro, se corre el riesgo de que la paridad planteada tienda al infinito, debido a que existe una abundante masa de bolívares pero no se conocen reservas internacionales de petros ni su monto total emitido. Con ello, al no existir un vínculo con otras divisas o alguna regla de cambio entre el petro y otras monedas, la tasa de cambio del mercado paralelo tenderá a incrementarse de manera desproporcionada, impactando de forma significativa en la espiral inflacionaria que atraviesa Venezuela.

A nuestro modo de entender la situación actual, el petro viene a ser una manera de evadir la responsabilidad de:

  • Explicar al pueblo venezolano lo que ha ocurrido y el por qué hemos llegado a una hiperinflación; y
  • Aplicar alguna política económica para corregir los actuales desequilibrio causados por la “guerra económica” [2], que no es otra cosa que el conflicto distributivo potenciado por la crisis de balanza de pagos inducida desde la política de gobierno, a través del agresivo programa de inversión pública que implicó la utilización de las RI a través del FONDEN, la potenciación de las importaciones, acompañado todo esto del incremento del servicio de la deuda externa, por los altos cupones contratados mediante el endeudamiento ocurrido en el período 2005-2011, tanto de la República como de PDVSA.

Finalmente, para tener una aproximación del efecto, en términos cuantitativos, de las medidas recientes sobre el control de la inflación y de la cotización del tipo de cambio paralelo, en el próximo artículo presentaremos una serie de relaciones algebraicas que sintetizan lo que hemos venido exponiendo tanto en el presente como en la serie de artículos referidos a Dólartoday y la crisis cambiaria que atraviesa Venezuela.

Por Wilfredo Parietto


[1] Actualmente persiste la discusión sobre el tipo de instrumento que será el petro, si una cripto-moneda o un cripto-activo; no se tiene definición al respecto.

[2] De igual manera, los anuncios parciales y esporádicos son reflejo de la falta de compromiso con resultados esperados mediante la aplicación de políticas.

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