¿QUÉ ESPERAR CON LAS EXONERACIONES DEL ISLR PETROLERO Y A LAS IMPORTACIONES?

¿QUÉ ESPERAR CON LAS EXONERACIONES DEL ISLR PETROLERO Y A LAS IMPORTACIONES?

Simultáneamente con la derogación de la “Ley del Régimen Cambiario y sus Ilícitos”, publicado en Gaceta Oficial N°41.452, de fecha 2 de agosto de 2018, fue aprobada la exoneración del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISLR) de PDVSA y empresas mixtas que operan bajo asociaciones estratégicas en la explotación de campos asignados en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Adicionalmente, con el anuncio de las medidas económicas que acompañan la reconversión monetaria, fue aprobada la exoneración –por un año– de aranceles a las importaciones de bienes intermedios y de capital, lo que en términos fiscales representa la reducción de la renta aduanera y en consecuencia el incremento de la brecha fiscal.

Medidas de esa magnitud, se entienden cuando se busca captar Inversión Extranjera Directa (IED) y reactivar la economía, lo que implica flexibilización del régimen tributario para incentivar la inversión y las importaciones, en el sector petrolero y el resto hasta donde alcance la medida.

Pero, desde una perspectiva crítica, tal medida brinda señales de una contracción extrema de la actividad económica, altamente dependiente de las importaciones, así como del estado de deterioro del flujo de ingreso de la industria petrolera, que aun con la recuperación de los precios a nivel internacional, la reducción de la producción es significativa y limita la entrada de divisas para hacer frente a los gastos operativos.

Es por ello que la exoneración del ISLR a las empresas petroleras se orientan a brindar oxígeno al flujo de caja para hacer frente a otros compromisos, dado que de esa manera se incentiva la inversión en el sector por parte de empresas mixtas, quienes a su vez –al igual que PDVSA– requieren de mayores tasas de cambio para incrementar el ingreso en moneda local y mantener el gasto operativo.

El ingreso petrolero representa, en promedio, cerca del 40% del ingreso fiscal. Tanto PDVSA, como filiales y empresas mixtas deben seguir contribuyendo al fisco nacional a través del pago de regalías y dividendos, que representa aproximadamente 28% del ingreso. Mientras, el 12% que corresponde al ISLR petrolero puede ser sustituido por otros o nuevos impuestos, o el incremento al impuesto a la gasolina, tal como se ha anunciado recientemente, al elevar el precio del combustible a niveles internacionales.

En promedio, el restante 60% del ingreso fiscal corresponde a los ingresos no petroleros, de los cuales los impuestos a las importaciones representan aproximadamente 12% de la recaudación no petrolera y 5% del total.

En suma, se habla de exonerar aproximadamente 17% del ingreso total, que de no tener un ingreso que los cubra se tendrá que incrementar el financiamiento monetario del déficit público a través del BCV.

De contar con nuevos incrementos de impuestos existentes, por una parte, el aumento del precio de la gasolina, que implica la eliminación progresiva del subsidio, puede coadyuvar al cierre de la brecha fiscal, pero si persiste la fuga de combustible a través del soborno a funcionarios, que mantienen una estructura institucional corrupta, al margen de la ley, tal medida no aliviará el déficit.

En ese caso, será necesaria la aplicación de nuevos impuestos –tal como el que pudiera aplicarse a la ganancia súbita de los comerciantes por incrementos vertiginosos de los precios– o incremento de las alícuotas de los ya existentes, o el incremento de las tarifas de los servicios públicos al sector comercial e importador, a niveles internacionales indexados a la tasa de cambio para el envío de remesas (zoom).

El problema en datos

En una economía, la restricción presupuestaria del gobierno está dada por la relación de ingresos y gastos, así como los medios de financiamiento de la brecha existente entre ambas variables tal como se muestra en la siguiente relación:

En este caso, la primera parte de la parte izquierda de la ecuación, , representa el ahorro público consolidado, obtenido por la suma del gasto corriente más la inversión, sustraído el ingreso fiscal total, represando por impuesto y tasas que se recaudan en la economía. Luego sigue el gasto financiero, , representado por el pago de los intereses de la deuda interna y externa respectivamente, con  que representa la tasa de cambio promedio utilizada para transacciones del sector público. En la parte derecha de la expresión se encuentran los medios a través de los cuales se financia la brecha; es decir, emisión de deuda pública interna, externa, emisión monetaria a través del Crédito Interno Neto (CIN) de la Base Monetaria (Ht), manejada por el Banco Central, y los aportes directos de las Reservas Internacionales (RI), que en el caso de Venezuela ocurren por la vía de los fondos extrapresupuestarios que son capitalizados a través de las RI.

Por otra parte, debido a la crisis de balanza de pagos, por ser la economía venezolana altamente dependiente de las importaciones, además de tener obligaciones financieras contraídas en el pasado reciente, que alcanzan en promedio anual USD 15.000 millones –en pagos de capital e intereses–, tanto en los mercados secundarios de capital como en la restricción externa de la economía se determina necesidades de divisas para cubrir compromisos externos y mantener un relativo abastecimiento a través de importaciones tasadas a la tasa de cambio del mercado paralelo, lo que explica el avance inflacionario del último año.

A saber, la restricción externa de la economía está dada por la siguiente relación:

En este caso, las variaciones de RI responderán a resultados en la cuenta corriente (que depende de las exportaciones netas de importaciones sumadas la cuenta de servicios y otra rentas, donde se incluyen remesas y pagos de intereses de la deuda externa) y de capital (que depende de la IED neta, el endeudamiento externo neto de la colocaciones en activos financieros en el resto del mundo, cuyas operaciones sirven para obtener divisas mediante operaciones de liquidez).

En el contexto de crisis cambiaria de la economía venezolana, las expresiones (1) y (2) pueden simplificarse porque las RI se encuentran en niveles mínimos, varían poco y presentan tendencia a la disminución, por lo que su variación puede considerarse nula; el endeudamiento externo es nulo, debido al racionamiento del crédito internacional a Venezuela –expresado en una prima de riesgo país elevada–, agravado por las sanciones financieras impuestas por el Gobierno de EEUU que impide transacciones con instrumentos de deuda circulante y la reestructuración de la misma; y la IED e inversión púbica, en general, pueden considerarse nulas, dado el retiro de capitales como consecuencia de la contracción en la entradas de divisas, que limita las importaciones de insumos y la repatriación de utilidades.

De ello resulta lo siguiente

En relación con este grupo de ecuaciones, en la expresión (1’) se visualiza que la brecha fiscal es financiada totalmente con la emisión monetaria del BCV, con lo que la exoneración de impuestos, sustraídos en la proporción  ,  incrementará la emisión monetaria en el caso de no contar con nuevos ingresos.

El déficit fiscal consolidado se ha mantenido en torno a la media de 15% anual en los últimos años y tenderá a crecer en la medida que se incremente el gasto público, tal como se ha venido observando en los últimos meses en contratación de servicios para reparación de calles, compras gubernamentales y bonificaciones extraordinarias, esto para compensar la pérdida del poder adquisitivo del ingreso y a su vez mantener el nivel de empleo, actualmente en alza debido al cierre de establecimientos en el sector servicios.

En la expresión (2’) se determina el tipo de cambio del mercado paralelo, señala que las importaciones se ajustan al ritmo de las exportaciones, la posible entrada de remesas ha permito ampliar la oferta de divisas conjuntamente con las operaciones de liquidez, con lo cual se ha podido cubrir parcialmente –en la proporción – el servicio de la deuda externa. Actualmente, Venezuela se encuentra en una calificación de default selectivo, debido a que solo realiza pagos en algunos de los bonos emitidos.

Finalmente, la expresión (3) muestra que el servicio de deuda interna es cubierto con las nuevas emisiones de deuda en el mercado local, donde se levantan recursos para realizar pagos por el 100% del capital y una proporción  sobre los intereses, cuya mayor porción es cubierta con ingresos ordinarios.

En conclusión, las expresiones algebraicas muestran que por mucho que se disminuyan los impuestos, no existe una garantía para incrementar la oferta de divisas en el mercado cambiario.

Sin embargo, la economía presenta necesidad urgente de incrementar las RI –sea por vía del incremento de las exportaciones, entradas de IED o monetización de recursos estratégicos– para generar una oferta real de divisas, independiente del BCV, mediante el desarrollo del mercado de capital local.

Por otra parte, la paridad del bolívar soberano con el petro, y éste a su vez con el precio del barril de petróleo, no generará una oferta automática de divisas, más cuando no queda clara la convertibilidad del petro en otras monedas, razón por la cual se hace necesario crear un clima de confianza e incentivos, más allá de la exoneración de impuestos, para la IED, que coadyuvaría a incrementar las RI y la actividad económica.


Por Wilfredo Parietto

Compartir este