CLAVES PARA ENTENDER POR QUÉ UNA HIPERINFLACIÓN EN VENEZUELA

CLAVES PARA ENTENDER POR QUÉ UNA HIPERINFLACIÓN EN VENEZUELA

Si bien es complejo responder en relación con causas de la inflación, no lo es tanto al por qué se llega a una hiperinflación en Venezuela. Partiendo de elementos explicativos en plano estructural, vinculados a la dependencia del ingreso petrolero que determina distorsiones en precios relativos de la economía dando cuenta de una tasa de cambio sobrevaluada, que conduce a una elevada dependencia de importaciones y un bajo nivel de productividad en los sectores no petroleros, explican restricciones de oferta que no se adecúan a incrementos en la demanda.

Más en el plano coyuntural, se ubican factores aceleradores vinculados a incrementos en la liquidez monetaria, relacionado con aquellas variables que la impulsan tales como el gasto público, baja recaudación tributaria, incrementos salariales y expectativas de rentabilidad que permitan la reproducción de la actividad económica, asociadas a condiciones del entorno macroeconómico que incentiven la inversión y la atracción de capitales.

Para contextualizar, la dificultad de concebir una hiperinflación como un escenario probable en Venezuela radica en el hecho de ser una economía petrolera, con entrada constante de divisas, cuyas variaciones dependen del precio y nivel de exportaciones de crudo. Pero, las fuentes de divisas cada vez se fueron reduciendo. Por un lado, la capitalización al FONDEN mediante reservas internacionales; por otro, el incremento desmedido de las importaciones (179,1%) y del servicio de la deuda externa (90,3%) durante el periodo 2004-2014.

La restricción de oferta de la economía se centra en que las importaciones representan aproximadamente el 15,4% del PIB, de lo cual cerca de 54% se destina a bienes intermedios utilizados en la producción. Por otra parte, del total de exportaciones se ha pasado de una relación 70% – 30% en 1998, a favor de las exportaciones petroleras, a 96% – 4%, en 2014, mostrando una mayor dependencia y vulnerabilidad frente al ciclo de precios de las materias primas.

Durante el periodo 1999-2014, en la economía venezolana ingresaron aproximadamente USD 1,3 billones por concepto de ingresos petroleros[1]  y USD 856.412 millones por exportaciones de crudo[2], mientras que el gasto e inversión pública mantuvo un promedio en torno al 28,7% del PIB, ubicando un déficit en 4% para el gobierno central y entre 8% -12% para el consolidado.

Desde 2007, incrementado luego en 2010, Venezuela ha comprometido parte importante de su ingreso petrolero, por ende la disponibilidad de divisas en la economía, dado que cerca del 27,8% de las exportaciones se destinó al pago de préstamos con la República Popular China (550 MBD)[3], más en acuerdos de suministro de energía bajo condiciones preferenciales en el Caribe (PETROCARIBE) comprometió alrededor de 10% de las exportaciones[4]; más de la producción total, cerca de 30%, se utiliza para atender el consumo interno.

Más reciente, en los años 2015-2016, los precios del petróleo cayeron 44,4% y 21,3% respectivamente; luego de manera correspondiente, entre 2016-2017 se recuperaron en 27,1% y 33,3% hasta alcanzar aproximadamente 59,5 USD/bl en febrero de 2018. Por otro, la producción de crudo venezolana ha venido disminuyendo y en consecuencia las exportaciones, por lo que –por esa vía– el ingreso petrolero tiende a mantenerse bajo.

En 2008, las reservas internacionales alcanzaron USD 43.127 millones –cifra record en la economía–, aun con capitalización al Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), iniciadas en 2006 –un año luego de su constitución, diseñado con carácter contra-cíclico a fin de mantener el ritmo de la inversión pública, importar bienes de capital y sostener el crecimiento económico y el empleo– se mantuvo baja la tasa de inflación y se induce un “desequilibrio fundamental”[5] para un posterior desarrollo sostenido, como señaló J. Noyola (1958).

Por otra parte, durante los años 1999-2014, las importaciones sumaron USD 554.185 millones, mientras que el total de Servicios, Rentas y Transferencias Netas –que incluye pago de intereses de la deuda externa– sumaron USD 208.031 millones[6], inferior en aproximado de USD 93.065 millones al monto estimado para la fuga de capitales en ese período (USD 301.096 millones)[7]. Adicionalmente, los aportes al FONDEN por parte del BCV y PDVSA alcanzaron aproximadamente los USD 128.768 millones[8], los cuales –en teoría– se inyectaban a la economía a medida que se ejecutaban proyectos de inversión pública, altos demandantes de divisas, debido al componente importado.

Simultáneamente, durante 1999-2014, Venezuela, considerando República más PDVSA, se endeudó significativamente. El déficit público consolidado creció de forma alarmante hasta 17% (2016), luego de haberse mantenido entre 8,8% (2014) y 15,1% (2012), con una media de 12% en años anteriores[9]. Para 2014, la deuda externa total había crecido en 303,3% –alcanzando USD 117.217 millones– y su servicio lo hizo en 205%. Mientras que –para el cierre de 2014– la deuda interna creció en 1.963,2% hasta alcanzar Bs. 590.495 millones y su servicio se incrementó en 6.096,9% en ese período de 15 años.

Adicionalmente, el incremento del gasto público –fiscal y para-fiscal– estuvo relacionado con el mantenimiento de programas sociales por el orden de USD 732.225 millones, financiados directamente por PDVSA, luego por FONDEN y por último recursos ordinarios del gobierno central.

Con precios altos del petróleo, un escenario de hiperinflación era mínimamente probable, toda vez que el flujo constante de divisas contribuirían a mantener importaciones y con ello el ritmo de crecimiento económico, además de represar brotes inflacionarios derivados de la escasez generada por eventuales caídas en la entrada de divisas. Pero en un contexto de acumulación de desequilibrios macroeconómicos y caída de los precios del petróleo con la consecuente disminución en la entrada de divisas, era de esperar un repunte inflacionario derivados de los ajustes en la oferta de divisas y los efectos de la tasa de cambio del mercado paralelo.

En Venezuela se atribuyen diferentes causas a la actual aceleración de precios. Entre ellas las de tipo estructural y de costos, manifestadas en el conflicto distributivo de la renta y en “cuellos de botellas” en sectores productores de alimentos y manufacturas, que tienen bajo nivel de productividad y elevada capacidad ociosa, no generan respuestas al incrementos de la demanda, dada su dependencia de bienes intermedios importados. Asimismo, lejos de diversificarse, la economía venezolana se súper-especializó en producción y exportación de petróleo, haciéndose más dependiente de las importaciones, principalmente de alimentos.

Por otra parte, se encuentran las causas de tipo monetario, atribuido al financiamiento del déficit fiscal consolidado a través del crédito del BCV a PDVSA desde el año 2010, cuyo resultado se observa en incrementos abruptos del crédito interno bruto, específicamente en las sub-cuentas de Empresas públicas no financieras y Sector financiero, cuyos pesos en la base monetaria ascienden a 133,4% y 6,8%; con tasas de variación anual del 2.613,3% y 2.979,7% respectivamente. Estos porcentajes dan cuenta de una variación, respecto de la base monetaria, de 3.485,9% para la primera y 202,5% para la segunda[10], que mantiene un elevado nivel de las reservas bancarias excedentes y en consecuencia elevan la cotización de la tasa de cabio del mercado paralelo, la cual es incorporada en la estructura de costos de los bienes y servicios de la economía e inciden en la aceleración de precios.

Por Wilfredo Parietto


[1] Cálculos propios (febrero, 2018); estimaciones realizadas a partir de cifras de PDVSA y BCV.

[2] BCV. Resumen General de la Balanza de Pagos. Período I-1997 – III-2015.

[3] Diario Panorama (abril, 2015). Reuters – Caracas. Presidente de PDVSA: Venezuela exporta hasta 2,5 millones de barriles diarios: “Funcionarios de PDVSA destacaron la importancia de las exportaciones de crudo a Asia, agregando que envían unos 550 miles de barriles diarios (MBD) a China y hasta 400 MBD a India”. Disponible en: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Presidente-de-Pdvsa-Venezuela-exporta-hasta-25-millones-de-barriles-diarios-20150420-0031.html

[4] Kummetz, Pablo (mayo, 2016). ¿A quién le vende petróleo Venezuela? “La mayor parte del petróleo venezolano va para Asia: China e India reciben el 60% del total. Un 20% se vende a EEUU y un 20% al resto del mundo. Los envíos a China son mayormente para devolver créditos de Pekín. Disponible en: Deutsche Welle – http://www.dw.com/es/a-qui%C3%A9n-le-vende-petr%C3%B3leo-venezuela/a-19293514

[5] Bazdresch P., Carlos (1984). Pág. 51.

[6] BCV. Idem.

[7] Cálculos propios, basados en cifras del BCV (Balanza de Pagos) y el MPPEF (Deuda Pública).

[8] Cifra estimada a partir de datos publicados por BCV (Flujo de Ingreso y Egreso de divisas) y PDVSA (Informe de Gestión).

[9] Securities and Exchange Commission (SEC). Cifras contenidas en el Reporte Anual Forma 18-K. Disponible en: https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/103198/000119312517376486/d505622dex99d.htm

[10] BCV. Base Monetaria semanal (Dic, 22 de 2017 – Dic, 23 de 2016).

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