JAVIER BERTUCCI: PASTOREANDO VOTOS

JAVIER BERTUCCI: PASTOREANDO VOTOS

Faltando semanas para el desarrollo de los comicios, la empresa Hinterlaces publicó unas cifras en relación a la intencionalidad de voto de los venezolanos para las elecciones presidenciales de este 2018, los resultados fueron que un 63 % de los electores acudirá a las urnas, divididos en 54% para Nicolás Maduro, para Henri Falcón  31% y Javier Bertucci candidato de “Esperanza por el cambio” un 14%.

Por otra parte, la empresa Datanalisis ha publicado sus resultados en las encuestas de opinión y filtrando a los que responden “muy dispuestos” en la intencionalidad de voto se obtuvo que a la pregunta: De los candidatos ya inscritos en el Poder Electoral para las elecciones presidenciales, ¿Por quién votaría usted? Un 37,1% lo haría por Henri Falcón, otro 32,7 lo haría por Nicolás Maduro el 14,7% lo haría por Javier Bertucci.

Las cifras publicadas en abril del año en curso demuestran que la mayoría de las personas que en aquél momento deseaban participar en las elecciones eran adeptos  a  Henri Falcón o a Nicolás Maduro,  siendo un 57,5% quienes expresaban intención de asistir a los comicios.

La situación con los electores opositores  es compleja debido a que no existe una candidatura unitaria por parte de los partidos políticos que anteriormente se mostraban con mayor fuerza electoral, además de que algunas facciones llaman a ejercer el derecho al voto y otras se niegan a participar alegando que daría legitimidad a la polémica Asamblea Nacional Constituyente. Esta divergencia de opiniones promueve la desconfianza del público ante estos partidos y aumenta la abstención electoral.

Este contexto ha resultado parcialmente ventajoso para la candidatura de Bertucci; según los datos de Datanálisis este  ex pastor evangélico que afirma  no ser político es apoyado por 13,7% independientes,  9,9% opositores y 1,6% de oficialistas.

El mesianismo presente en el discurso del religioso Bertucci

Javier Bertucci ha pasado de ser un candidato desconocido a entrar propiamente en la contienda electoral valiéndose del liderazgo obtenido con “El evangelio cambia” en su discurso podemos encontrar una notoria presencia del “yo” así como la exaltación de su persona, lo cual demuestra que no se ha desprendido del andamiaje de autoridad que le proporcionaba su rol de religioso, es precisamente esa capacidad discursiva propia de un líder religioso, carismático, comprensivo y esperanzador lo que ha atraído a una considerable población de electores.

Es cierto que la existencia de partidos y movimientos políticos vinculados a nociones religiosas no es novedad en las historia electoral del país, pero en los últimos años no han logrado movilizar para unas elecciones presidenciales tantos adeptos como está ocurriendo con Bertucci; es posible que esto tenga su origen la crisis de legitimidad de los partidos políticos tradicionales y más allá de los aspectos laicos de política es necesario tener en cuenta que Bertucci es la cara de un movimiento cristiano evangélico de más de cuatro millones de adeptos.

Manifestaciones como estas son el resultado de procesos históricos; el auge de esta clase de movimientos se vincula a la búsqueda de certidumbre y seguridad, ya que las personas intentan hallar en las cuestiones relacionadas a la religiosidad  aquellas cosas que la tecnoestructura parece no poder proporcionar y  atienden a las necesidades psicosociales de los hombres  configurando formas de socialidad en relación a la cosmovisión de lo sagrado y lo político

Bertucci es la expresión simbólica de la relación de un grupo de venezolanos con la política nacional, en él se conjuga el carisma del líder religioso, el empresario exitoso y el hombre de hogar, características que forjan la construcción de una personalidad mesiánica en un contexto de crítico  que históricamente ha cautivado a los venezolanos.

Aunque la fuerza de esta característica no ha igualado a la titánica figura simbólica de Chávez, es preciso resaltar que este candidato ha tenido una importante capacidad de agregar gente a su causa. Para ello se ha valido de no ser político de carrera y con ello exalta la sinceridad en su proyecto para el país, en sus declaraciones enfatiza el aspecto económico y afirma ser de centro, al mismo tiempo que admite ser eminentemente conservador y creer en el desarrollo, negando tanto al socialismo como al capitalismo.

Al no ubicarse con las tendencias radicales que se presentan como decadentes obtiene un plus es la opinión pública y si bien las encuestas de opinión no lo muestran como el favorito a nivel nacional, una candidatura como la suya  es otra demostración del quiebre del modelo  polarizado  en las posturas políticas nacionales y basándonos en las cifras de Datanálisis, si Bertucci logra su cometido de reducir la abstención e integrar a los “ni ni” a su causa, podría desestabilizar los resultados de sus contrincantes.

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