LA CRISIS DE PUEBLO EN EL MENSAJE SIN DESTINO DE BRICEÑO-IRAGORRY

LA CRISIS DE PUEBLO EN EL MENSAJE SIN DESTINO DE BRICEÑO-IRAGORRY

A principios de los años 50tas Mario Briceño-Iragorry escribía Mensaje  sin destino, un breve ensayo que llegó a ser su obra más discutida, pues la crítica que contiene este texto tuvo la capacidad de generar las más diversas reacciones entre los lectores.

El ensayo es producto de la crisis, el autor señala que esta palabra se encontraba como punto de agenda en las mesas de intelectuales y en los discursos, tanto así que personalidades como López Contreras, por ejemplo, hablaba de una “crisis de hombres” , o Úslar Pietri señalaba la existencia de una crisis literaria.

Hace más de medio siglo la crisis era el presente en Venezuela, en la actualidad también lo es. Curiosamente en aquel entonces la crisis, como ahora, atravesaba varios aspectos de la vida, pero Iragorry afirmaba que sobre todo en Venezuela había una crisis de pueblo.  Esta crisis estaba, para él, estrechamente  ligada con el anti historicismo del pueblo venezolano.

Una caracterización dolorosa, que señala que realmente no hemos constituido una historia nacional que sirva de hilo conductor entre las diferentes generaciones y eso naturalmente nos impide reconocernos y constituir un proyecto nacional que apunte a la superación de los problemas históricos.

La historia nacional: deificar y demonizar

Si revisamos la historia nacional nos encontramos con ángeles y demonios, que varían dependiendo de la afinidad o rechazo que tenga el historiador con determinados personajes, encontramos sesgos y censuras, además, las dramáticas fracturas que describen los periodos como si no existiese relación alguna entre una época y la otra, como si el presente no fuera consecuencia del pasado.

Una muestra representativa de las generaciones más avanzadas en edad afirman: “cuando éramos felices y no lo sabíamos”, “todo tiempo pasado fue mejor”, “Con (tal presidente) esto no pasaba”… podría hacerse una lista muy larga que recoja esa nostalgia por un pasado que no fue, puesto que los documentos históricos y las cifras, pero sobre todo el presente, revelan otra verdad (guardando por supuesto las distancias contextuales pues la historia no se repite).

A su vez, se apropian del discurso maniqueo que sienta en el banquillo de los acusados uno a uno a las distintas figuras políticas de la nación y no es que esté mal juzgar la actuación de cada uno de ellos, sino que se hace como un ejercicio moral y no intelectual, como si tal acción produjera un efecto catárquico en aquellos que nos legaron este presente y ahora ante la vergüenza del relevo se cobijan en la desesperanza y la clausura, e incluso la aúpan.

 “Aquellos hombres hicieron su obra, hagamos nosotros la nuestra”

Las generaciones más jóvenes deben decidir cómo enfrentar el porvenir: optando por el exilio, por la paralización que produce la incertidumbre de no saber si queda algo que salvar en este país o por la acción ¿qué hacer?

La respuesta quizás se halla en la historia también, en aquellos que llevaron sobre sus hombros la crisis que parece haber azotado desde siempre al país. Luís López Méndez decía “Aquellos hombres hicieron su obra, hagamos nosotros la nuestra”, de acuerdo con Briceño-Iragorry lo decía sin intenciones de desdeñar del pasado sino como un sujeto consciente de que “nunca llegará a nada un pueblo que se resigne a mirar con tímido respeto la gloria que pasó”.


Referencias

Briceño-Iragorry, M. (1991). Mensaje sin destino. Caracas, Venezuela: Monte Ávila Editores Latinoaméricana, C.A.

Crissia Contreras

Crissia Contreras. Cofundador y co- director de Revista Florencia. Director de Comunicaciones en Laboratorio Estratégico  y Director General en Studio en llamas. Estudiante de Sociología en la Universidad Central de Venezuela (UCV) con interés en comunicación política.

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