PEDRO DELGADO GONZALEZ: CON EL GOBIERNO DE MADURO SE EVIDENCIA QUE LO HECHO EN TODOS LOS AÑOS DE BONANZA ERA INSOSTENIBLE

PEDRO DELGADO GONZALEZ: CON EL GOBIERNO DE MADURO SE EVIDENCIA QUE LO HECHO EN TODOS LOS AÑOS DE BONANZA ERA INSOSTENIBLE

Venezuela: un debate estratégico es un espacio diseñado por Revista Florencia para discutir con rigurosidad los principales problemas de la crisis venezolana. Sus objetivos son, por una parte, construir el estado de la situación en las áreas más acuciantes de la vida nacional, y por otra, incitar un debate prospectivo capaz de plantear soluciones integrales.

En esta oportunidad, entrevistamos a Pedro Delgado Gonzalez, economista de la Universidad Central de Venezuela y experto en el análisis de las economías rentistas, sobre la actualidad y el futuro de la industria petrolera en Venezuela.

Se puede decir que la industria petrolera siempre fue eje central del proyecto político de Hugo Chávez. ¿Cómo evaluaría las distintas etapas de este proceso a lo largo de estos 20 años?

A mí me parece, y sin pretender caer en divisiones esquemáticas, que existen tres etapas:

La primera se da inicios de su gobierno enmarcado en un contexto de bajos precios del petróleo y donde la renta percibida por el Estado era bastante baja debido a las condiciones de los contratos negociados durante la apertura petrolera. Hay que recordar que durante la apertura, en Venezuela se registró un aumento en los niveles de producción, pero también se dieron los niveles de participación fiscal más bajos de la historia.

En esa oportunidad, la crisis global generó una expansión monetaria por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos que aunada a la expansión económica de China provoca el aumento en el precio de los commodities, lo que posibilita al gobierno de Chávez disputar una mayor magnitud de renta con las trasnacionales petroleras, lo que se manifestará en el Golpe de Estado y el Paro Petrolero del año 2003.

Al salir triunfante en este conflicto, Chávez recupera el control estatal de la renta petrolera y le permite tomar nuevamente una posición sólida a Venezuela en la OPEP. Comienza aquí su segunda etapa:

Una etapa caracterizada por la expansión de los ingresos petroleros. Es la etapa de auge y boom del chavismo. Pero es aquí donde se pone de manifiesto la mayor contradicción del capitalismo rentístico, personificado en Chávez y su gobierno:

El aumento del ingreso petrolero no se tradujo en desarrollo, por el contrario, sirvió para financiar a pequeños capitales ineficientes (mercadointernistas) que al no poder exportar e insertarse en el mercado mundial, solo pueden obtener divisas mediante el subsidio estatal con CADIVI.

La sobrevaluación cambiaria posibilita que el sector privado apropie la renta petrolera. Pero dicha apropiación se da por parte de empresas quebradas financieramente, con atrasos tecnológicos siderales que no se traduce en desarrollo económico. También están las empresas privadas de maletín creadas por funcionarios corruptos ligados al partido de gobierno, que apropiaron la renta para transformarla en depósitos y activos fijos en el extranjero. Durante esta etapa se puso en evidencia que el monto de la renta era insuficiente para sostener a dichas empresas y el Estado tuvo que recurrir al endeudamiento externo para sostener la sobrevaluación de la moneda y las salidas de capital. De esta forma se incrementó la deuda externa que hoy está en default y no podemos pagar.

“La tercera y última etapa de estos 20 años que indentifico es la época de crisis que evidencia que todo lo hecho en los años de bonanza era insostenible”

La tercera y última etapa de estos 20 años que identifico, es la época de crisis que se manifiesta principalmente a partir del año 2013, con el gobierno de Maduro:

Es la época en que se evidencia que todo lo hecho en los años de bonanza era insostenible. Con la caída de la renta se acaba la posibilidad de financiar empresas por la vía de la sobrevaluación cambiaria, empieza la caída de la actividad económica, la contracción del PIB, el aumento del desempleo, la informalidad del mismo y la emigración de la mano de obra calificada. La crisis eléctrica y la contracción de las importaciones que hoy están, casi en su totalidad, en manos del Estado y de los militares que en medio de la crisis representan el único sector que se lucra y enriquece en medio de la miseria.

En esta etapa de crisis el “rentismo” toma la forma política del militarismo.

En el Plan de la Patria 2013-2019 se aseguraba que Venezuela iba a alcanzar para este año una producción de seis millones de barriles diarios. En cambio, según fuentes secundarias de la OPEP, en marzo la producción venezolana de petróleo estaba en 732.000 barriles diarios. ¿Qué ocurrió?

Esta cifra es verdaderamente alarmante, esto significa una verdadera tragedia para un país que exporta solo petróleo y que su industria este pereciendo ante la imposibilidad de invertir un centavo en levantar la producción.

¿Cómo ocurrió esto? Pues, durante el periodo del “boom” se utilizó la sobrevaluación cambiaria para mantener la industria local. Es decir, para compensar el rezago competitivo que se tiene con respecto al resto del mundo. Mediante la sobrevaluación cambiaria, como bien lo planteó en su momento el economista venezolano Asdrúbal Baptista, el Estado privatiza la renta petrolera. Por ejemplo:

Si el tipo de cambio a la paridad es de 100 Bs/$, con 100 Bs el sector importador obtendría un dólar, pero si el Estado decide sobrevaluar la moneda fijando el tipo de cambio por debajo del de paridad, supongamos 10 Bs/$, ahora el sector importador podrá obtener 10 dólares. El que compra los dólares abaratados se beneficia porque obtiene una cantidad mayor de divisas.

Los 9 dólares excedentes salen de PDVSA y son una transferencia de riqueza del sector generador de divisas al sector que las recibe. Es decir, opera una transferencia de riqueza del sector público al sector privado.

“Pero llegó un punto en que se estaba liquidando no solo la ganancia extraordinaria, sino también su ganancia normal y su capital en general”

Pero llegó un punto en que se estaba liquidando no solo la ganancia extraordinaria, sino también su ganancia normal y su capital en general. La situación llegó a niveles tan extremos que cuando PDVSA vendía los dólares a 10 Bs lo que percibía no alcanzaba para sostener sus costos operativos, de forma que era el Banco Central de Venezuela, mediante la emisión monetaria, el que salía en auxilio de PDVSA. Al punto que hoy la empresa no posee recursos para levantar la producción, ni invertir en la exploración y perforación de pozos. Por lo tanto, seguiremos viendo la caída de la producción petrolera, que hoy se ubica en los niveles más bajos de la historia venezolana.

Hay que recordar que Venezuela tiene una parte importante de su producción comprometida en acuerdos comerciales y prestamos pagaderos en petróleo. ¿Con esos niveles de producción como queda el llamado “flujo de caja” de la industria petrolera y que repercusiones tiene para el país?

Según cálculos extraoficiales, cerca de 400 mil barriles diarios son enviados para cumplir con los acuerdos energéticos de Petrocaribe y pagar la parte correspondiente al Fondo Chino. Aunque a ciencia cierta no se sabe si todos esos acuerdos se están cumpliendo, dado que la información en Venezuela no está disponible y PDVSA no publica cifras desde el año 2014.

Lo que si se tiene certeza es que esos convenios no generan “dinero líquido” en lo inmediato, puesto que dicho petróleo es pagadero a futuro en el caso de Petrocaribe, o enviado para pagar deuda, en el caso del Fondo Chino.

Esto compromete seriamente el “flujo de caja” y deja al país sin la posibilidad de importar los bienes necesarios para el normal funcionamiento de la economía. Si a esto se le suma la parte de la producción que se utiliza para el consumo interno destinado a producir una gasolina que luego se distribuye de forma gratuita, entonces se tiene la receta perfecta para el caos que estamos viviendo.

A esta caída de la producción, se le suma una aguda caída de los precios internacionales del petróleo. En este escenario, el gobierno hasta hace poco insistía en que había llegado “el fin del rentismo”. ¿Cómo se enmarca este discurso dentro del proyecto del Arco Minero del Orinoco?

Lo que realmente sucede es que ante el colapso del sector petrolero y la quiebra de PDVSA, el Gobierno se ha dado cuenta que ya no tiene los recursos suficientes para seguir manteniendo el status quo. Por eso busca en la industria extractiva de minerales un refugio para sostenerse en el poder.

Es por ello que aparece el Arco Minero. Es un intento de seguir extrayendo renta del subsuelo venezolano para mantener una elite corrupta en el poder. Para mantener una economía colapsada.

No son pocos los rumores que aseguran que el Estado venezolano ha perdido control sobre estos territorios a manos de bandas armadas. De ser cierto, en la práctica significa que siquiera puede captar la renta como Estado propietario de la tierra. ¿Por qué se insiste entonces en este proyecto?

Es cierto que en el estado Bolívar operan bandas armadas que controlan sectores y territorios. Esto se remonta a años atrás cuando se dio una lucha jurídica entre el Gobierno y las empresas extranjeras. La desinversión y el abandono, convirtieron esos sectores en territorios desolados y fértiles para la operación de estas bandas delictivas ligadas a la explotación de minerales.

Sin embargo, esta minería, es una minería de baja escala, que se da en zonas de explotación artesanal. Aunque esto muestra la ineficiencia del Estado para controlar el territorio nacional y el nexo que existe entre los políticos y las bandas hamponiles, es una minería marginal. Y si estas prácticas existen es porque aún no ha llegado el Arco Minero.

Es decir, el Arco Minero busca fomentar la minería en gran escala junto con empresas transnacionales rusas, chinas, canadienses etc. Cuando una empresa extranjera se avoque a esos territorios existirá la necesidad del estado de combatir a esas bandas hamponiles para entregar el territorio a los extranjeros.

Con respecto a la renta, con la minería artesanal el Estado no percibe remuneración alguna por dicha actividad, pero con el Arco Minero el Estado percibe una renta en tanto propietario del suelo. Lo que no se sabe es cuanto percibe, bajo qué condiciones se dan esos contratos, ya que todo es manejado discrecionalmente por el Ejecutivo Nacional.

“¿Por qué se insiste en este proyecto? Sencillo, porque PDVSA esta arruinada”

¿Por qué se insiste en este proyecto? Sencillo, porque PDVSA esta arruinada. Cada día genera menos ingresos, los mercados financieros están totalmente cerrados y por lo tanto, para tratar de obtener divisas y sostenerse en el poder, el Gobierno necesita buscar otra fuente de ingresos en la industria extractiva.

En otro aspecto, parece que, al menos a la luz pública, la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas, C.A (CAMIMPEG) no ha terminado de ocupar formalmente el espacio designado a PDVSA dentro de la industria nacional. En cambio, el gobierno colocó a un militar que nada tiene que ver con la industria al frente de PDVSA. ¿Qué implicaciones tiene esto?

Para mí esto tiene dos implicaciones:

La primera es que el Gobierno, ante la falta de apoyo popular y la pérdida de respaldo de sectores empresariales que fueron beneficiados por la renta en el período de bonanza, se apoya cada vez más en los militares para sostenerse. Y la Fuerza Armada que antes era tan solo un mediador en la apropiación de la renta por la vía de acceso a los dólares baratos, hoy es el sector que centraliza las compras al exterior y controla las pocas divisas que entran al país. Ante esto, el gobierno se ve obligado a entregarle el negocio cada vez más a los militares, de ahí la creación de CAMIMPEG y la militarización de PDVSA. Pero esta situación hace inviable su recuperación, lo que garantiza que continúe el saqueo por parte del estamento militar y que se sostenga el status quo venezolano.

La segunda implicación es que ante la imposibilidad de recuperar la industria de su ruina, el chavismo avanza sobre la privatización del sector petrolero y para ello necesita un militar que administre la quiebra, que reprima a los trabajadores y siente las bases para la privatización.

Por otra parte, durante años, diversos expertos en la materia aseguraban que el capitalismo rentístico se dirigía ineludiblemente a su colapso. ¿Hemos llegado al colapso definitivo del modelo?

Es difícil hablar de colapso final, porque todo apunta a que la acumulación de capital en torno a la renta petrolera va a continuar con o sin chavismo. Sea el chavismo o la oposición ambos buscan continuar con lo mismo.

“Es difícil hablar de colapso final, porque todo apunta a que la acumulación de capital en torno a la renta petrolera va a continuar con o sin chavismo”

Pero a mi juicio, esta forma particular de acumular riqueza está por demás agotada. Y digo que está agotada porque existe un atraso tecnológico de la industria local, un rezago productivo con respecto al resto del mundo tan grande, que tornan al capital local en ineficiente, con baja competitividad y productividad. Lo que trae como consecuencia que el capital local no pueda exportar y se vean forzados a operar solo para el mercado interno. Cuando el mercado interno se contrae entonces el capital que opera localmente no puede cerrar su ciclo de valorización.

Esto significa que existen un montón de empresas que están literalmente quebradas y la apropiación de renta funciona como su única fuente de subsistencia. Pero esta apropiación no se traduce en desarrollo de las fuerzas productivas del país, pues la renta apropiada termina en el extranjero (fuga de capitales) sin incrementar la inversión productiva y la generación de empleo, por lo que la estructura productiva obsoleta y atrasada se mantiene.

Cuando la renta se contrae este capital muestra toda su ineficiencia, las empresas no pueden reproducirse en tanto capitales y terminan en la quiebra, aumentando el desempleo, la desinversión y la contracción económica. Por su parte, los trabajadores ven reducir sus ingresos a salarios de hambre, ven imposibilitado su consumo y no les queda otra alternativa que emigrar o morirse de hambre en Venezuela.

Esto es lo que hoy vemos en la crisis económica.

Hemos visto que la política exterior de la administración Trump ha consistido en un recrudecimiento de las sanciones económicas hacía Venezuela y otros Estados. Alejándonos de los análisis maniqueos que ha producido este tema ¿Cómo afecta estas sanciones a la industria petrolera venezolana y en general a la dinámica económica del país?

Las sanciones impuestas por Estados Unidos limitan las transacciones entre PDVSA y cualquier firma o empresa estadounidense, con excepción de algunas empresas como Chevron, Halliburton, Baker Hughes, Schlumberger entre otras que cuentan con licencias especiales. Lo que significa que con estas sanciones, PDVSA no podrá exportar petróleo a Estados Unidos ni tampoco podrá importar diluyentes o gasolina.

Esto trae varias consecuencias:

La primera, es una considerable caída del ingreso, pues la parte del petróleo exportada a Estados Unidos era la única que generaba dinero disponible en lo inmediato. Ahora con las sanciones se pierde dicha fuente de ingreso obligando a buscar nuevos compradores.

La segunda consecuencia es que, al buscar nuevos compradores como son India, China o Turquía, los costos operacionales suben, ya que los costos de transporte son más elevados. Otro aspecto a destacar es que, ante la necesidad de vender inmediatamente, Venezuela tenga que vender con descuento dicho petróleo, lo que merma aún más los ingresos.

La tercera consecuencia, es que al no poder importar, la producción de gasolina disminuya, debido a que esta se produce con un alto contenido de componentes importados de Estados Unidos. Se pueden comprar en otro lugar, pero se incrementan los costos. Por lo que, en el corto plazo, lo más probable es que también disminuya la oferta de combustible en el mercado interno.

La cuarta consecuencia, es que no se puede comprar petróleo liviano para mezclar con el petróleo pesado que se produce en Venezuela, dificultando la exportación del poco crudo que aún se produce en el país.

Finalmente, aunque las sanciones generan un grave daño a la economía hay que dejar claro que la crisis en Venezuela no se debe a las sanciones, la descapitalización de PDVSA y el colapso de la producción suceden mucho antes de las sanciones. Y con o sin sanciones el panorama para Venezuela es desolador.

Para finalizar, en un ejercicio prospectivo ¿Qué decisiones habría que tomar de manera inmediata para empezar a recuperar la industria petrolera en el corto, mediano y largo plazo?

Hay varias medidas de política económica que cualquier economista pudiera recomendar. Te puedo mencionar algunas:

Habría que restructurar la deuda, eliminar el control cambiario, obtener recursos mediante financiamiento internacional, invertir en la industria abandonando los proyectos de elevada inversión y baja rentabilidad como es la Faja Petrolífera del Orinoco, profesionalizar la industria nuevamente, etc.

Pero creo que el problema no es el de tal o cual política económica, ya que recuperar la industria para mantener la apropiación privada de la renta por parte de empresas ineficientes, es agravar el problema.

Creo que lo más necesario es entender que existe una relación social, que nos determina a todos, y ante la baja competitividad y atraso tecnológico del capital industrial, no queda otra opción que exportar petróleo. Esto determina al Estado venezolano, a lo externo como rentista y a lo interno como un mediador en la apropiación de dicha renta.

Mientras las empresas de baja competitividad se dediquen a apropiar las divisas abaratadas, los cuantiosos ingresos petroleros serán dilapidados sin producir desarrollo económico y se abonará el terreno para crisis agudas como la que estamos viviendo actualmente.

“Es necesario explicar que el chavismo y la oposición son parte del mismo fenómeno, los dos expresan la figura del “caza rentismo””

Es necesario explicar que el chavismo y la oposición son parte del mismo fenómeno, los dos expresan la figura del “caza rentismo”. Para ello hay que producir una conciencia que explique esto al país y que avance en la superación del rentismo, partiendo de la renta misma.

Esto es lo que se necesita realmente y esto no se produce en el terreno de la aplicación de tal o cual política económica. Sino que se da en el terreno de la acción política que se reconoce a sí misma como enajenada en el capital.

Los comentarios de esta entrevista forman parte única y exclusivamente de la opinión del entrevistado. Las instituciones a las que pertenece quedan eximidas de cualquier responsabilidad.


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