POLÍTICA Y JUVENTUD EN VENEZUELA

POLÍTICA Y JUVENTUD EN VENEZUELA

Los jóvenes tienen muchas razones para sentirse desinteresados por la política convencional o institucional; este hecho responde a diversas razones, una de ellas, quizás la más importante, es que este modelo de entender y hacer política está marcado por una brecha generacional que desconecta a la clase política (conformada por otra franja etaria) de los jóvenes y sus necesidades.

Para entender por qué existe esta ruptura es importante revisar lo que sugiere Claret (2014):

Cada nueva época del desarrollo histórico ha promovido el uso de unos términos u otros, pero en todas las interpretaciones subyace un elemento coincidente, referente a la subalternidad que ocupa la juventud en las sociedades contemporáneas, en la que es concebida como un objeto pasivo receptor de una prolongada acción educativa, en camino de un eventual y lejano traspaso final al estatus de persona adulta. (p.28)

Si bien este autor hace referencia a que es un elemento común que en “cada nueva época” exista una desconfianza generacional, en la actualidad, el impacto de las tecnologías hace que esta desconfianza se intensifique, pues es una juventud mucho más incomprendida y por tanto más desprestigiada por los adultos.

Si cruzamos la tesis sostenida por Claret con los datos socioeconómicos más recientes de este sector poblacional en Venezuela, encontramos un cuadro que pareciera reforzarla pues aparece una serie de problemas como altas tasas de desempleo, que según cifras del Instituto Nacional de Estadística INE (2014) se ubica en 15.8%, duplicando en algunos puntos al promedio nacional. Asimismo, según el Observatorio Social de la Juventud Venezolana (2014), existe una diferencia de 20 puntos porcentuales entre la tasa de ocupación en sectores medios y altos y la de sectores populares, lo que intensifica la desigualdad social.

El tema de la precariedad laboral tampoco puede dejarse de lado pues de acuerdo con López (2015):

56.6% de la franja de jóvenes no tienen trabajo o tienen trabajos informales en los que se incluyen tigres, ocasionales, e incluso voluntad de laborar, buhoneros, trabajadores por cuenta propia no profesionales, motorizados sin trabajo fijo. Esto es: más de la mitad de los jóvenes no tienen un empleo o un empleo estable. (p.173)

Recientemente en la ciudad de Caracas se ha observado presencia de grupos de jóvenes con franelas del Plan Chamba Juvenil realizando labores de mantenimiento y limpieza en avenidas y plazas centrales; posteriormente fue noticia la denuncia de sindicalistas que señalaban incumplimiento de leyes laborales en este tipo de empleos otorgados por el Plan. De ser comprobarse estas denuncias estaría propiciando el Gobierno la precariedad de empleos en este sector poblacional.

A la lista de problemas se suma la violencia. El Observatorio Venezolano de Violencia (2017) en su informe anual más reciente señala que:

Las víctimas fatales de la violencia en el año 2017 fueron fundamentalmente jóvenes: un 60% de las víctimas tenía entre 12 y 29 años de edad; una de cada tres víctimas (34%) tenía entre 18 y 24 años. El 95% de las víctimas fatales eran hombres, los cuales en el 88% de los casos recibieron heridas múltiples y en un 90% murieron por armas de fuego.

Los victimarios mostraron unos rasgos muy similares a sus víctimas, conformando lo que en otros momentos hemos llamado una imagen de espejo: en un 61% tenían entre 12 y 29 años de edad, un tercio de ellos (35%) tenía entre 18 y 24 años y en un 98% eran hombres. El 60% de los victimarios se catalogaba como trabajador informal.

También se han incorporado otras formas de violencia como la violencia policial cuyas principales víctimas son los jóvenes.

Por otra parte, en relación a la escolaridad, López (2015) señala que un 55.61% de los jóvenes entre 18 y 24 años no asiste a ningún centro de educación. Asimismo identifica la relación de deserción escolar en 24.9% entre la educación básica y la secundaria.

Todos los problemas que devienen de la exclusión de la juventud de las políticas públicas gubernamentales, generan una desafiliación entre la juventud y la política convencional, pues esta pareciera no tener nada que ofrecerle.

Pero esto no quiere decir que a los jóvenes no les interese la política, solo que ahora sus formas de participación políticas no son las convencionales.

¿Cómo hace política la juventud?

Las nuevas formas de participación política están estrechamente relacionadas con el desarrollo de tecnologías digitales que ha generado espacios para el debate, la organización e incluso, en casos puntuales, para la movilización política.

El desplazamiento de las formas de participación política convencionales a la participación política en las redes sociales se expresa, por ejemplo, en los altos índices de abstención en procesos electorales pero alta participación en debates políticos virtuales. Lo que quiere decir que a pesar de que los jóvenes no se movilizan a votar por determinado candidato, están agitando la conversación política y están muy politizados.

Ciertamente sienten mayor satisfacción en los entornos virtuales que en la vida real, las razones se explicaron ya. El reto está en generar puntos de encuentro que propicien la hibridación de la participación política juvenil para que pueda tener un efecto más que catarquico, verdaderamente transformador.

Las condiciones están dadas y los jóvenes son más.


Referencias

López, O. (2015).  Dale más gasolina. Chavismo, sifrinismo y burocracia. Casa de las Letras Andrés Bello, Caracas.

Subirats, J. (2015). Ya nada será lo mismo. Los efectos del cambio tecnológico en la política, los partidos y el activismo juvenil. Centro Reina Sofia sobre Adolescencia y Juventud y Fundación Ayuda contra la drogadicción, Madrid.

Observatorio Venezolano de Violencia (2017). Informe del Observatorio Venezolano de Violencia 2017. [Informe en línea] Disponible en https://observatoriodeviolencia.org.ve/informe-ovv-de-violencia-2017/

Observatorio Social de la Juventud Venezolana (2013). Boletín Nº 2. Situación Laboral Juvenil de las y los jóvenes venezolanos. [Documento en línea] Disponible en https://venezuela.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/Boletin2.pdf

 

Crissia Contreras

Crissia Contreras. Cofundador y co- director de Revista Florencia. Director de Comunicaciones en Laboratorio Estratégico  y Director General en Studio en llamas. Estudiante de Sociología en la Universidad Central de Venezuela (UCV) con interés en comunicación política.

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