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“Del amor y otros demonios” ¿Verla o lerla?

Mi novio me convenció de ver “Del amor y otros demonios”, una película basada en la novela homónima del nobel colombiano. Acepté con reticencia porque no suelo ver películas basadas en libros que pretendo leer (a nadie le gusta que le hagan spoiler), sin embargo me pareció una experiencia muy grata y por eso os la comparto.

La película se desarrolla en una atmosfera oscura y misteriosa en la ciudad caribeña de Cartagena en la época colonial. Devela relaciones de subordinación entre las clases nobles y la Iglesia Católica en un momento en que esta era muy poderosa. La forma en que el clero es representado en esta película lo hacen lucir paradójicamente demoniaco, el obispo y las siervas del convento parecen la encarnación de Satán. En este contexto, el Convento de Santa Clara se convierte en reclusorio de Sierva María de todos los Ángeles, una adolescente hija del Marqués de Casalduero, enviada por el obispo tras este interpretar y creer con vehemencia que una fiebre por rabia era una posesión demoniaca. En medio del desconcierto y el maltrato que recibe en el convento, la protagonista, una adolescente con rasgos físicos enigmáticos y excéntricos, entre los que destaca una cabellera espesa, roja cobriza y muy larga, empieza a recibir la visita de un sacerdote enviado por el Obispo para tratar su exorcismo, en las frecuentes visitas el único demonio que se manifiesta es el amor que florece entre los dos en visitas nocturnas clandestinas en las que se aman poéticamente. La historia deviene en tragedia cuando son descubiertos.

Es una película poética, donde se manifiesta un excelente trabajo fotográfico que nos adentra en el sopor de la ciudad caribeña y en el tétrico ambiente de las catacumbas del convento en donde la llama del amor se enciende por las noches. El trabajo actoral es bastante elocuente, dada la ausencia de largos diálogos. Los sonidos de ambiente naturales y el sonido de las voces obligadas a murmurar entre paredes de piedra le dan un plus a la construcción de la atmósfera que atrapa al que ve. La película conserva esa particularidad que tiene García Márquez para hablar del amor. 

Por Crissia Contreras