¿POR QUÉ TRUMP DECIDE RECONOCER A JERUSALÉN COMO CAPITAL DE ISRAEL?

¿POR QUÉ TRUMP DECIDE RECONOCER A JERUSALÉN COMO CAPITAL DE ISRAEL?

Estados Unidos realizó ayer una acción que sin duda alguna reaviva el conflicto arabe-israeli y que por ende desestabiliza -aún más- el Medio Oriente. Una decisión que todos los presidentes estadounidenses habían aplazado, sin falta, cada 6 meses desde 1995, año en que el Congreso de ese país acordó el desplazamiento de la embajada norteamericana de Tel-Aviv a Jerusalén, pero que dejó abierta la posibilidad, a discreción del presidente, para una revisión semestral a fin ejecutar o postergar el designio legal.

Bill Clinton, G. W. Bush y Barack Obama, al igual que Donald Trump, también prometieron en sus respectivas campañas dar inicio al plan, sin embargo, los anteriores a Trump nunca cumplieron la promesa.

El propio Trump firmó la postergación en agosto pasado, pero ahora, ante una nueva revisión del mandato de 1995, finalmente decidió radicar la representación oficial estadounidense en Jerusalén y con esto reconocer la ciudad como Capital del Estado de Israel.

La creación del Estado de Israel en 1948 bajo el Plan de Partición de Palestina adoptado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) el año anterior, incluía no solo una delimitación de fronteras que permitía la creación de dos Estados, sino que además se decantaba por una gestión internacional de la ciudad.

Las sucesivas guerras con Estados vecinos culminaron en victorias israelíes

En 1948 Israel expandió sus territorios y Jerusalén pasó a ser controlada en su parte occidental por Israel, mientras que la parte oriental quedaba bajo el mando de Jordania, luego, en 1967 una nueva victoria israelí en la guerra de los 6 días resulta en la conquista de toda la ciudad, y desde entonces, Israel declara a Jerusalén como su “eterna e indivisible capital”. Capital que no había sido reconocida por la comunidad internacional, ni siquiera por sus más cercanos aliados hasta ahora.

Desde 1980, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU declaró una violación al Derecho Internacional la anexión de la totalidad de Jerusalén, los pocos Estados que mantenían embajadas en esa ciudad, las fueron progresivamente trasladando a Tel Aviv. Hasta que finalmente en 2006 las embajadas de Costa Rica y El Salvador fueron las últimas en retirarse de la ciudad en disputa.

Aun cuando la ONU ha calificado en incontables oportunidades como violación al Derecho Internacional no solo la ocupación militar de territorios palestinos, sino también la construcción de asentamientos ilegales –colonias- dentro de estos territorios. Sin embargo, Israel no ha detenido su proceso expansionista, desahuciando así, a millones de habitantes palestinos.

Fortalecimiento de países aliados ante el avance ruso

Siendo este el contexto histórico y entendiendo que cualquier movimiento estratégico en la región puede desencadenar en mayores complicaciones ¿Por qué Trump decide reconocer ahora a Jerusalén como la Capital de Israel?

Estados Unidos busca brindar mayor poder a Israel en la región y con eso establecer el dominio norteamericano frente a otros poderes emergentes.

De acuerdo con lo proyectado por la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) Israel recibirá en 2017 un total de $3.1 billones en asistencia, dedicados exclusivamente a seguridad y defensa, ocupando así el segundo lugar en la lista de receptores de fondos después de Afganistán con $4.7 billones que se distribuyen en áreas como agricultura, educación, infraestructura, salud y por supuesto, seguridad. El tercer lugar lo ocupa otro Estado del medio oriente, siendo Jordania con $1 billón destinado en un 36% a seguridad.

Con esto EE.UU fortalece las relaciones con su aliado, en un momento en que Líbano y su democracia sectorial se aproximan peligrosamente a una crisis política auspiciada por una Arabia Saudí que simultáneamente recrudece su avance en Yemen.

Todo mientras en Siria, Al Asad prácticamente ha triunfado, recuperando el control de casi todo el país y repeliendo al Daesh y otros grupos rebeldes (apoyados por Estados Unidos) como resultado de la ofensiva rusa en el país iniciada en septiembre de 2015.

Movimientos complejos en un tablero de ajedrez cada vez más inestable

Con esta decisión Trump mide su fuerza y reagrupa la alineación política estadounidense contra Irán y así el conflicto toma mayor categoría, al tiempo que se echa por la borda una posible solución de dos Estados en donde coexistan Israel y Palestina.

Varios jefes de Estado se han pronunciado ante el anuncio: Francia y Egipto han calificado de lamentable la decisión y han apelado a que la situación jurídica de Jerusalén se acuerde en mesas de negociación de acuerdo al Derecho Internacional. Turquía incluso ha amenazado con romper relaciones diplomáticas con Israel. La Unión Europea informó su “seria preocupación” en un comunicado. Angela Merkel ratificó la solución de Dos Estados como la más viable.

La Premier Británica (con quien Trump ya tuvo un impase en su “relación especial” la semana pasada) la calificó de “poca ayuda”. Irán considera que es una provocación a una nueva Intifada, y por supuesto, la Autoridad Palestina y Hamas han señalado su rechazo.

Incluso Arabia Saudí ha advertido sobre la peligrosidad del asunto, pues el traslado de la sede diplomática “desataría la cólera de musulmanes en todo el mundo”.

Por su parte, Israel elogió la decisión y lo calificó como un día histórico.

Ante esta situación de posicionamiento estratégico estadounidense, quedan abiertas una serie de interrogantes ¿Se esfumó la posibilidad de una solución de dos Estados? ¿Cómo actuará la ONU y cuáles países seguirán el ejemplo de EE.UU? ¿Qué efectos surtirá la decisión en la región? Y aunque parezca olvidado ¿Cuánto más se verá desplazada la población palestina?

Las verdaderas consecuencias de este movimiento están aún por verse, pero sin duda alguna marcará un antes y un después en este conflicto.

Luis Eduardo Barrios A.

Abogado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y candidato a Magíster en Relaciones Económicas Internacionales por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialista en relaciones internacionales y geopolítica.

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