WHISTLEBLOWER SCANDAL: EL JUICIO POLÍTICO DE TRUMP

WHISTLEBLOWER SCANDAL: EL JUICIO POLÍTICO DE TRUMP

Después de casi 3 intensos años en el cargo, tras numerosas controversias, acusaciones de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, conspiraciones, espionaje y de polémica mediática sin precedentes, finalmente la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, de mayoría Demócrata desde enero 2019, a través de su Presidente, Nancy Pelosi (D) ha anunciado que inicia el procedimiento de investigación para determinar si en efecto existen méritos suficientes para realizar un Juicio Político cuyo objetivo sea la destitución o impeachment de Donald Trump de la presidencia de Estados Unidos de América.

Whistleblower scandal

El Whistleblower o Denunciante es un agente de inteligencia estadounidense, que aún se mantiene sin identificar, quien ha revelado que el 25 de julio de 2019 Donald Trump presuntamente sostuvo una conversación con su homólogo ucraniano Volodímir Zelenski en la cual lo habría chantajeado con retener fondos aprobados por el Congreso destinados a asistencia militar a Ucrania a cambio de que investigara los negocios y relaciones que Hunter Biden, hijo del ex vicepresidente de Estados Unidos bajo la Administración Obama y principal precandidato presidencial del partido Demócrata, Joe Biden, tiene en ese país del oriente europeo con el fin de perjudicar la campaña política de este último y obtener un beneficio electoral para los venideros comicios presidenciales de 2020.

Detalles de la queja del Denunciante fueron ocultados deliberadamente por la Dirección Nacional de Inteligencia, ejercida en la actualidad por Joseph Maguire, con la supuesta venia del Departamento de Justicia, a pesar de que, por Ley Federal, ante una denuncia como esta, con información clasificada como “urgente” y “creíble” está obligado a compartir con el Congreso, a fin de su correspondiente investigación. Es cuando Adam Schiff (D), presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, exige el contenido completo de la denuncia que el escándalo salta a la luz pública.

A este punto de la presidencia de Trump no sorprende un escándalo político más, pero si el giro que demócratas, como la propia Nancy Pelosi, han tomado frente a la posibilidad del impeachment pues hasta hace pocas semanas se negaba a iniciarlo por representar un shock importante y un elemento fuertemente divisor en una ya polarizada sociedad y opinión pública estadounidense.

El inicio del Impeachment

El impeachment se ha iniciado formalmente, es decir, posterior a la investigación, el Comité encargado ha presentado artículos de violación a la Ley, imputables al Presidente. Hay que recordar que solo en tres oportunidades en la historia de Estados Unidos se ha presentado un impeachment al Presidente, y solo dos de ellos resultaron en la instalación del Juicio Político: el primero a Andrew Johnson en 1868 y el segundo a Bill Clinton en 1999. Ambos absueltos por el Senado. Nixon por su parte, renunció a la presidencia en agosto de 1974 antes de que la Cámara de Representantes pudiese votar.

Esta ocasión parece que seguirá los pasos de sus predecesores y posiblemente no llegue a concretarse. El procedimiento de destitución del Presidente es lento puesto que, una vez realizada la investigación, se tiene que votar en la Cámara de Representantes, que si bien es controlada por el partido Demócrata una vez aprobado tendría que realizarse el juicio en un Senado de mayoría Republicana que no parece estar dispuesta a modificar su política cuasi dogmática de obstrucción a las iniciativas Demócratas en el Congreso.

Estrategia demócrata de cara al 2020

Tal parece que el impeachment no es más que un cambio de estrategia Demócrata intentando socavar las bases del electorado Republicano y fortalecer las compañas de algunos demócratas moderados de cara al 2020, sin embargo, es un camino peligroso por recorrer.

Joe Biden encabeza la mayoría de las encuestas para obtener la nominación Presidencial Demócrata pero la investigación del Congreso necesariamente lo involucrará y con ello podría resultar directamente afectado, junto con el partido y sobretodo el “legado” de Obama sobre el cual la mayoría de los precandidatos del Partido Demócrata basan su plataforma electoral. Pues la razón de la presunta presión que Trump ejerce sobre el presidente ucraniano tiene como fundamento el vínculo del hijo de Biden, Hunter Biden en 2014 con Burisma, una compañía gasífera ucraniana implicada en supuestos actos de corrupción investigados por Viktor Shokin, entonces Fiscal General de Ucrania. Lazos que el gobierno de Barack Obama califico de legales, por tratarse de un ciudadano en funciones particulares y negó cualquier conflicto de interés.

Joe Biden, junto con otros representantes de occidente, lideró en su momento importantes esfuerzos diplomáticos para la destitución de Shokin, llegando incluso la administración de Obama a amenazar con retener fondos de préstamos a Ucrania en caso de no remover a Viktor Shokin del cargo. Presión internacional que dio frutos, pues en 2016 Shokin presentó la renuncia.

El gobierno de Trump y su abogado, el ex alcalde de la Ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, ya habían mencionado y condenado las relaciones de Hunter Biden con la empresa ucraniana en varias oportunidades en los últimos años. Ahora el asunto vuelve a hacerse visible dentro de un drama político que probablemente termine siendo el tablero sobre el cual se defina el resultado de las elecciones por venir.

Las implicaciones políticas de la situación están aún por verse, la investigación del caso apenas inicia, y sin bien Trump intenta retomar la vanguardia liberando la transcripción de la llamada -que pareciera ser un gesto de buena fe, pero que por el contrario confirma que en efecto el tema fue mencionado durante la conversación- al tiempo que ataca a sus detractores con su ya acostumbrado uso de Twitter para catalogar el asunto como “Fake News” o “acoso presidencial”, el procedimiento parece no detenerse pues, tras la Trama Rusa, el escándalo con Ucrania será el nuevo motor que los Demócratas intenten usar para modificar la correlación de fuerzas, adueñarse de la narrativa política y poder derrotar a Trump electoralmente en 2020.

Por el momento queda en duda si el cálculo del efecto rebote es el correcto.


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Luis Eduardo Barrios A.

Abogado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y candidato a Magíster en Relaciones Económicas Internacionales por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialista en relaciones internacionales y geopolítica.

2 comentarios en «WHISTLEBLOWER SCANDAL: EL JUICIO POLÍTICO DE TRUMP»

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